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Tramatango, de milena plebs

Nuevo camino para una danza

Tras la disolución del binomio Plebs-Zotto, la  bailarina sale airosa del desafío del retorno, con nuevo compañero y una obra que rechaza el cotejo.



En su regreso a la calle Corrientes –más de una década después de su última temporada con Miguel Zotto, al frente de la compañía Tango x 2-, Milena Plebs parecía enfrentar un doble reto. Por un lado, medirse como coreógrafa con aquella antológica Una noche de tango, que fue su último trabajo conjunto con Zotto. Por otro, volver a escena como bailarina con un nuevo compañero: tras la disolución del binomio Zotto-Plebs, Milena había bailado con Ezequiel Farfaro, pero para este estreno en el Alvear -va de jueves a domingos- convocó a Roberto Reis.

La impresión de que hay un desafío que Plebs debe superar no tarda en disiparse, apenas comienza su Tramatango. El programa –que reúne tres obras suyas muy diversas, hilvanadas por sugestivos interludios– es tan personal que no invita al cotejo: es más, no lo admite.

La coreógrafa no compite con su inalcanzable producción histórica, más bien recorre un nuevo camino en el que aquella puede reaparecer, fugazmente, en un gesto, un abrazo, una caminata. La variedad de elementos de la danza contemporánea y la más exquisita tradición de tango de salón –que Plebs transitó como intérprete y decantó como coreógrafa– hoy nutre su lenguaje, propio y sutil, entrevisto en distintas propuestas a lo largo de los últimos años y ahora plasmado en un programa integral: una voz singular y necesaria en la escena del tango-danza. En la aventura, la acompaña un grupo de diez jóvenes bailarines cuya doble formación –académica y popular– es una de las claves.

La delicada composición de “Sintonías” –la primera sección de Tramatango, sobre música de Diego Schissi y Sonia Possetti– aprovecha a fondo la versatilidad de los bailarines, que materializan y diluyen, alternativamente, la célula básica de la pareja de tango. Cierto tratamiento dinámico y la escenografía de Jorge Muscia –bellos filetes, en paneles que otorgan profundidad y multiplican planos espaciales– sugieren una atmósfera sideral. En ese clima, los veteranos milongueros Silvia y Alfredo Alonso intervienen como una ensoñación, al ritmo del clásico “Ninguna”.

Pugliese Yumba es el tramo más tradicional, en el que el sonido de la legendaria orquesta rige el estilo. También, la ocasión de constatar, con la versión de “A Evaristo Carriego”, la buena conjunción de Roberto Reis con Milena Plebs, que proyecta magnetismo en cada paso.

Cierra el programa “Tango congo”, que vincula al tango con la cultura afro, trazando ligeramente una situación dramática pero, sobre todo, explorando rítmicas, dinámicas y movimientos. Del rito iniciático de ambientación exótica, al gozoso fin de fiesta sobre la “Milonga del 900”, Plebs ensaya una evolución de la danza que prescinde de teorías: es el puro movimiento lo cautivante.

Roberto Reis

Disuelto su binomio con Zotto, en 1997, Plebs bailó con Ezequiel Farfaro. Ahora, la difícil misión de acompañarla recayó sobre un intérprete notable, Roberto Reis: su técnica, su musicalidad y su fuerte personalidad escénica están a la altura del compromiso. Ex compañero de Guillermina Quiroga y de Lucila Cionci, Reis integra pareja con Natalia Lavandeira, con licencia por maternidad.


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